En un acto celebrado en la sinagoga de Ceuta, la comunidad hebrea ha conmemorado el 77º aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, con lo que se recuerda a los caídos en el Holocausto Judío.
En un acto celebrado en la sinagoga de Ceuta, la comunidad hebrea ha conmemorado el 77º aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, con lo que se recuerda a los caídos en el Holocausto Judío.
Al acto ha asistido el presidente de la ciudad, Juan Vivas, así como representantes de casi todos los grupos políticos de la ciudad y del resto de comunidades religiosas. El encargado de presentar el acto ha sido, como en otras ocasiones, Jacob Hachuel.

Hachuel recordaba la tragedia y mostraba sus dudas sobre si la humanidad ha aprendido algo de aquello. “Creo firmemente en la necesidad de ser responsables de lo que decimos, cumplir las leyes y castigar el discurso del odio al “otro”, al diferente. Porque, en palabras del secretario general de la ONU Antonio Gutierres, cada persona es un universo en sí mismo”.
“Quizá hay que seguir intentándolo, pero lo cierto es que el peligro persiste. Lo urgente en primer lugar son las leyes y asegurarnos mecanismos para que éstas no se deformen por la deriva de gobiernos autoritarios, como sucede ahora en algunos países no tan lejanos del nuestro. Hoy muchos ciudadanos (políticos o no) quieren perjudicar a sus adversarios (políticos o no) comparando sus acciones con la shoah – nombre del holocausto -“.

Hachuel relataba que, “En palabras de la escritora Esther Bendahan, la shoah es singular, una muestra del lado oscuro de la humanidad. El uso de las palabras relacionadas con ese acontecimiento puede, por asimilación, minimizarlo como símbolo, beneficiando así a quienes pretenden cuestionarlo. Pongamos el caso actual de la palabra NEGACIONISTA. También en el diccionario se amplía su significado, aunque se empezó a usar como consecuencia de denominar a quienes negaban la shoah, táctica siniestra, con el propósito seguramente de repetirla. Su uso ahora se ajusta a otra realidad. Por lo tanto la shoah se convierte en límite ejemplar, pero eso hace que a la vez por el uso quizás estemos disminuyendo su significado”.

A continuación, el rabino de la sinagoga, Jacob Levi, leía una oración en recuerdo de los caídos en el holocausto. El acto estuvo amenizado con un solo de violín.
Para finalizar, cada una de las autoridades presentes encendió una vela como señal de recuerdo y respeto.





