Es indignante asistir a un pleno en nuestra ciudad, ya que es allí donde se evidencia que todo cuanto se dice o se expone lleva parejo un halo de mentiras que solo buscan tapar chanchullo tras chanchullo. En el respeto al juego democrático, hasta cierto punto, tenemos que aguantar que los que tienen la mayoría absoluta nos mangoneen a su antojo, para ello los votantes les han dado esa mayoría, pero lo que no comprendo es como la oposición y sobre todo una parte de ella, le siga el juego. Claro está, es difícil de entender sino es a cambio de algo sustancioso y a los hechos me remito, porque al parecer algunos no están en la asamblea para aportar ideas nuevas, sino mas bien para conseguir su objetivo, crear una ciudad a su imagen y semejanza.