A los hechos me remito, pues la evidencia es incontestable y en este caso del padrón municipal, la realidad ya superaba a la ficción, dándose el caso de que hasta se tomo cartas en el asunto de los empadronamientos fraudulentos, que llegaron a superar los cuatro mil en su punto más álgido, era un tema sobre el que se pasaba de puntillas porque en realidad nadie sabia por donde cogerlo.
