No hace mucho leí una reflexión sobre la consciencia. Para explicarla, el autor hacía la siguiente fabulación:
Alguien que fumaba demasiado, ante los reproches de sus amigos siempre les respondía: "Leo las advertencias de las cajetillas, sé que nos dicen que el tabaco mata, pero mira a los hombres de la antigüedad, ninguno fumaba y ahora todos están muertos". Y con ese discurso vivía hasta que un día en una revisión el médico le dijo: "Tiene usted dos manchas en los pulmones. Tenemos que hacerle pruebas, podría ser cáncer". Después de eso no volvió a tocar un cigarrillo.