La entrada de más de seiscientos migrantes ayer en Ceuta no fue un asalto mas a la valla fronteriza, fue un asalto definitivo a la seguridad de nuestra ciudad si las autoridades siguen sin ponerle coto en la forma que sea. 50 efectivos de la Guardia Civil, armados con simples porras de goma, para repeler una avalancha de miles de ellos armados con radiales, cal viva, cócteles molotov y excrementos… y ante esta situación, nadie autorizó el uso de medios mas contundentes y nuestros agentes fueron heridos en lo físico y humillados, y los subsaharianos entraron en tromba perfectamente orquestada y con el camino bien aprendido al CETI. Las imágenes que todos hemos vistos no eran de un grupo de seres humanos desvalidos y pacíficos, no, eran una auténtica jauría.