La ciudad de Málaga se ha convertido en las dos últimas décadas en uno de los principales destinos urbanos del mundo, a pesar de estar en la Costa del Sol, ha sabido diferenciarse como modelo turístico y atraer a 1,4 millones de turistas en 2018. Ello ha sido posible gracias a la implantación de un Plan estratégico de turismo que ha sabido convertir la ciudad en un polo de atracción, logrando un alto desarrollo económico.
