Decía el gran Blas de Lezo que “una nación no se pierde porque unos la ataquen sino porque los que la aman no la defiendan”.
Decía el gran Blas de Lezo que “una nación no se pierde porque unos la ataquen sino porque los que la aman no la defiendan”.
La escritora madrileña Paloma Sánchez Garnica ha destacado el buen momento por el que atraviesa la literatura femenina a nivel nacional, a pesar de que todavía hay algunos tópicos que se deben desterrar.
Ya matizaba Oscar Wilde que “los buenos modales, van antes que la moral”, y, cuando uno es, como es el funesto personaje objeto de mi artículo, subproducto del producto de un submundo cuyo “éter” lo configura el odio, grotesco y kafkiano, pero no por ello menos distópicamente destructivo, ambos son inexistentes. En este caso el subproducto sería el señor Aróstegui, el producto sería Caballas y la extrema izquierda cómplice y promotora del integrismo, y el submundo sería el marxismo cultural, burda distorsión de una ideología genocida y totalitaria ya de por sí como es el comunismo y el socialismo que tanto han hecho por abonar fosas comunes con disidentes. A menudo “pervertidos sexuales”, como llamaba el Che a los homosexuales a los que metía en el campo de concentración de Guanahacabibes bajo el letrero de “el trabajo os hará hombres”, y cuyos herederos llevan, hoy, camisetas con su cara.
En primer lugar, en Ceuta, hay que felicitar democráticamente al ganador de las Elecciones Locales, el señor Vivas, que encabezaba la candidatura del PP, por supuesto, también a quienes le han votado. Bien es cierto que ha perdido la mayoría absoluta y con los peores resultados que ha tenido el dirigente popular, en las legislaturas que lleva al frente de la Ciudad Autónoma.
Aquella tarde a primera hora, el de Portoplano se dirigió hacia su cafetería-tasca-taberna-bar para intentar repasar algunas noticias, clavadas con color negro en papel dina tres, para intentar saber algo del mundo, pero siempre sin saber muy bien cual es la interpretación correcta. Como siempre ensimismado en su pensar interior, saludando a vecinos y a acontecimientos.
Esta vez comenzamos nuestro artículo haciendo una crítica hacia el logotipo de MDYC, y lo dejaremos como muestra de marroquinización. ¿Alguna vez se han preguntado cuál es el origen del logotipo de las llaves de MDYC? Bien pues “Guido Fawkes” os va a responder a la pregunta. Todo este asunto viene a raíz de que ciertos partidos son acusados de racistas, cuando en realidad no lo son, y otros partidos segregan de manera oculta una parte de la población ceutí. Como una muestra del hecho anteriormente mencionado tenemos el logotipo de MDYC.
Acabamos de vivir unas elecciones generales y ya tenemos aquí las municipales, autonómicas y europeas. Es fácil entender que algunas personas puedan estar cansadas. Al igual que otras estén ilusionadas. Nosotras en concreto estamos cansadas físicamente por el enorme esfuerzo físico y mental que conlleva tantos comicios en tan corto plazo de tiempo pero a la tremendamente ilusionadas.
Los educadores sociales piensan denunciar e impugnar la bolsa de trabajo de educadores que ha salido en la ciudad. Indignación es lo que sentimos al presenciar tanta pasividad por parte de la ciudad. Los educadores sociales llevamos años reivindicando que se reconozca la profesión del educador social, es más hace unos cuantos años se llevó a cabo una propuesta de regularización de la profesión del educador social donde se comprometía la ciudad, por lo visto se han olvidado. Observamos cómo se implementa el grado de Educación Social en la UGR sin ofrecer salidas profesionales y sin convocar bolsas de trabajo para dicha profesión. Observamos un claro ejemplo de intrusismo tanto en centros de menores como en otras entidades y ante toda esta caótica situación la ciudad no se pronuncia.