Juan Vivas lleva un cuarto de siglo presidiendo Ceuta y el balance en materia de empleo no admite maquillajes, excusas ni discursos de cartón piedra. Veinticinco años son suficientes para transformar una ciudad o para dejarla atrapada en los mismos problemas de siempre. En el caso de Ceuta, el empleo sigue siendo una herida abierta, especialmente para los jóvenes, para los padres de familia y para quienes no tienen padrinos, apellidos ni puertas abiertas en los despachos.
