Ceuta ha vivido este jueves una de las jornadas más sobrecogedoras de su Semana Santa con la salida procesional de la Fervorosa y Agustiniana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de las Penas, conocida con devoción y respeto como la Hermandad de las Penas. Desde la puerta posterior de la Iglesia de San Francisco, a las 19:15 horas, comenzó una estación de penitencia cargada de solemnidad, donde la fe y la emoción fueron protagonistas.
Ceuta ha vivido este jueves una de las jornadas más sobrecogedoras de su Semana Santa con la salida procesional de la Fervorosa y Agustiniana Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de las Penas, conocida con devoción y respeto como la Hermandad de las Penas. Desde la puerta posterior de la Iglesia de San Francisco, a las 19:15 horas, comenzó una estación de penitencia cargada de solemnidad, donde la fe y la emoción fueron protagonistas.
Las primeras marchas comenzaron a sonar cuando el paso del Cristo de la Humildad y Paciencia cruzó el dintel del templo. La imagen, una obra de J. Rabasa de 1961 restaurada por Miñarro, fue mecida por sus costaleros con esa cadencia que conmueve a quien la contempla. A sus pies, nazarenos de azul marino caminaban con la serenidad que exige la fe más íntima. La Banda de Cornetas y Tambores "Virgen de Luna", venida desde Villanueva de Córdoba, supo marcar el compás con solemnidad, sin robarle protagonismo al recogimiento del cortejo.
Ceuta se volvió a rendir al paso de Nuestra Señora de las Penas, con su mirada baja y su dolor contenido, bajo un palio que parecía flotar entre las calles del centro. La imagen, atribuida al sevillano Blas Molner en el siglo XVIII y restaurada por Álvarez Duarte, fue acompañada con dulzura por los sones de la Banda de Música "Ciudad de Ceuta", que puso notas de emoción a cada esquina. La Plaza de los Reyes, Camoens, el Revellín, O’Donnell… cada tramo del itinerario se convirtió en un altar efímero al paso de la Virgen, en una oración colectiva tejida en silencio, incienso y cera.
A las 21:15 horas, el cortejo alcanzó la carrera oficial, y durante 40 minutos la Hermandad mostró su grandeza sin perder el recogimiento que la caracteriza. Los nazarenos, firmes, avanzaban como penitentes de esperanza, mientras Ceuta entera, en pie, contemplaba uno de los momentos más esperados de la Semana Santa. La salida de la carrera oficial, puntual a las 21:55, dio paso al regreso hacia San Francisco por calles que aguardaban aún con fervor el paso de la cofradía.
Ingenieros, Cervantes, Marqués de Santa Cruz, Velarde, Amargura… nombres que esta noche quedarán grabados en la memoria de quienes los vivieron bajo la mirada de los titulares. La recogida no es un adiós, sino un "hasta el año que viene", envuelto en aplausos, lágrimas y oraciones en silencio.
Desde su fundación en 1947, la Hermandad de las Penas ha sabido mantener viva la llama de la devoción agustiniana en Ceuta. Este Jueves Santo lo volvió a demostrar, regalando a la ciudad un testimonio vivo de fe, humildad y paciencia, y dejando claro que cuando Ella camina por Ceuta, la ciudad entera se detiene a mirar el cielo.
