La Semana Santa de Ceuta ha vivido esta tarde uno de sus momentos más emotivos y solemnes con la salida procesional de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad, conocida popularmente como 'el Valle'. En una jornada marcada por la emoción y el recogimiento, esta hermandad ha sido, como es tradición, la primera en echarse a las calles en el Viernes Santo más intenso de la Semana de Pasión ceutí.
La Semana Santa de Ceuta ha vivido esta tarde uno de sus momentos más emotivos y solemnes con la salida procesional de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad, conocida popularmente como 'el Valle'. En una jornada marcada por la emoción y el recogimiento, esta hermandad ha sido, como es tradición, la primera en echarse a las calles en el Viernes Santo más intenso de la Semana de Pasión ceutí.
Desde las seis de la tarde, con los últimos rayos de sol filtrándose entre las nubes, la plaza de la iglesia se ha llenado de cofrades, devotos y curiosos que aguardaban con impaciencia el arranque de la procesión. Las andas del Cristo de la Paz, acompañadas por la imagen de María Santísima de la Piedad, han cruzado el umbral del templo mientras el sonido solemne de la Capilla “Hermanos Regén” se abría paso entre el silencio reverente de los asistentes.
Este año, la salida de 'el Valle' ha tenido un sabor especial. En 2025 se cumplen 70 años desde la fundación de esta cofradía, originada entre empleados y directivos de entidades bancarias, lo que le valió el cariñoso sobrenombre de ‘la hermandad de la banca’. La efeméride ha estado muy presente en cada detalle del cortejo: desde los inciensarios recién adquiridos hasta los nuevos guardabrisas que escoltaban los pasos, pasando por el exorno floral, renovado con esmero para la ocasión.
La antigua hermana mayor, Isabel Gutiérrez, pregonera de esta Semana Santa, ha sido también motivo de orgullo para la hermandad, que ha visto cómo tres de las últimas cuatro mujeres en pronunciar el pregón han estado vinculadas a esta corporación nazarena. Un hecho que habla de la fuerte tradición y compromiso que el Valle mantiene con la Semana Santa ceutí.
El cortejo, uno de los más extensos y exigentes de nuestra ciudad, ha seguido el recorrido previsto: desde Brull hasta O’Donnell, atravesando arterias como Maestranza, Real o el Revellín, donde el paso ha alcanzado su cénit estético bajo la luz tenue de las farolas y el olor a incienso que flotaba en el ambiente. A las 20.50 horas, la cofradía ha hecho su entrada en carrera oficial y, a partir de las 21.10, ha continuado su tránsito hacia el recogimiento.
Detrás del paso titular, el conjunto escultórico completado por José de Arimatea, Nicodemo y las tres Marías —Cleofás, Salomé y la Magdalena— ha ofrecido una catequesis visual cargada de fe y arte, una estampa que ha emocionado a quienes aguardaban en las aceras, algunos de ellos con lágrimas en los ojos, otros murmurando oraciones.
La Cofradía del Cristo de la Paz y María de la Piedad ha vuelto a demostrar por qué es una de las más queridas y esperadas por el pueblo de Ceuta. En una tarde de Viernes Santo que ha desafiado al tiempo y al cansancio, ha dejado una huella imborrable de fervor, historia y belleza, marcando con paso firme el corazón de esta Semana Santa.
