El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Desde que Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 —con cadencia de cien años, que después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años y ulteriormente fijado en veinticinco—, el pueblo fiel de Dios ha vivido esta celebración como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la misericordia de Dios.
El Jubileo ha sido siempre un acontecimiento de gran importancia espiritual, eclesial y social en la vida de la Iglesia. Desde que Bonifacio VIII instituyó el primer Año Santo en 1300 —con cadencia de cien años, que después pasó a ser según el modelo bíblico, de cincuenta años y ulteriormente fijado en veinticinco—, el pueblo fiel de Dios ha vivido esta celebración como un don especial de gracia, caracterizado por el perdón de los pecados y, en particular, por la indulgencia, expresión plena de la misericordia de Dios.
El Santo Padre ha elegido el lema «Spes non confundit», «la esperanza no defrauda» (Rm 5,5). Bajo el signo de la esperanza el apóstol Pablo infundía aliento a la comunidad cristiana de Roma. La esperanza también constituye el mensaje central del próximo Jubileo. Que pueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1).
El Año Santo 2025 está en continuidad con los acontecimientos de gracia precedentes. En el último Jubileo ordinario se cruzó el umbral de los dos mil años del nacimiento de Jesucristo. Luego, el 13 de marzo de 2015, el Santo Padre convocó un Jubileo extraordinario con la finalidad de manifestar y facilitar el encuentro con el “Rostro de la misericordia” de Dios, anuncio central del Evangelio para todas las personas de todos los tiempos. Ahora ha llegado el momento de un nuevo Jubileo, para abrir de par en par la Puerta Santa una vez más y ofrecer la experiencia viva del amor de Dios, que suscita en el corazón la esperanza cierta de la salvación en Cristo.
Al mismo tiempo, este Año Santo orientará el camino hacia otro aniversario fundamental para todos los cristianos: en el 2033 se celebrarán los dos mil años de la Redención realizada por medio de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús. Nos encontramos así frente a un itinerario marcado por grandes etapas, en las que la gracia de Dios precede y acompaña al pueblo que camina entusiasta en la fe, diligente en la caridad y perseverante en la esperanza (cf. 1 Ts 1,3).
Apoyado en esta larga tradición y con la certeza de que este Año jubilar será para toda la Iglesia una intensa experiencia de gracia y de esperanza, el Santo Padre dispone que la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se abra a partir del 24 de diciembre del corriente año 2024, dando inicio así al Jubileo ordinario.
El Domingo 29 de diciembre de 2024, en todas las catedrales y concatedrales se celebrará la Eucaristía como apertura solemne del Año jubilar. El Jubileo ordinario se clausurará en las Iglesias particulares el Domingo 28 de diciembre de 2025 y en la Basílica papal de San Pedro en el Vaticano el 6 de enero de 2026, Epifanía del Señor, con el cierre de la Puerta Santa.
Por todo ello, el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, después de escuchar al Consejo Episcopal, al Consejo Presbiteral y al Colegio de Arciprestes, establece lo que sigue para que la celebración de este Año Jubilar sea del mayor provecho en nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta.
La solemne apertura del Año Jubilar en nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta será el Domingo 29 de diciembre, Fiesta de la Sagrada Familia, a las 12.00 horas, en la S.A.I Catedral de Cádiz y en la S.I. Catedral de Ceuta.
El Santo Padre nos recuerda que “ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida. En la peregrinación se descubre el valor del silencio, del esfuerzo, de lo esencial. Durante este año los peregrinos de esperanza recorrerán los caminos para vivir intensamente la experiencia jubilar. Las iglesias jubilares podrán ser oasis de espiritualidad en los cuales revitalizar el camino de la fe y beber de los manantiales de la esperanza, sobre todo acercándose al sacramento de la Reconciliación, punto de partida insustituible para un verdadero camino de conversión.
En nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta serán Templos Jubilares:
- A.I. Catedral de Cádiz
- Santuario de Nuestra Señora del Rosario (Convento de Sto. Domingo), de Cádiz.
- Santuario de María Auxiliadora, de Cádiz
- Santuario de Ntra. Sra. de la Oliva, de Vejer de la Frontera.
- Santuario de Ntra. Sra. de los Santos, de Alcalá de los Gazules.
- Santuarios de Ntra. Sra. de la Luz, de Tarifa.
- Parroquia -Santuario de Ntra. Sra. de la Palma, de Algeciras
- Parroquia – Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, de La Línea de la Concepción.
- Parroquia – Santuario de La Inmaculada, en La Línea de la Concepción.
- Parroquia – Santuario de la Reina de los Ángeles, en Jimena de la Frontera.
- Parroquia – Santuario de Santa María de África, en Ceuta.
En el Año jubilar estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria” (Spes non confundit, 10). Por lo tanto, los fieles, siguiendo el ejemplo y el mandato de Cristo, sean estimulados a realizar más frecuentemente obras de caridad o misericordia, principalmente al servicio de aquellos hermanos que se encuentran agobiados por diversas necesidades. Redescubran más precisamente “las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos” (Misericordiae vultus, 15) y redescubran asimismo “las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos”.
Por ello, y para que los fieles puedan ser testigos de la esperanza en Dios, serán Centros Jubilares en nuestra Diócesis:
- Comedor de María Arteaga, en Cádiz.
- Centro Tierra de Todos, en Cádiz.
- Hogar de las Hermanas de la Cruz, en Cádiz.
- Residencia Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en Algeciras.
- Centro de Inmigrantes San Antonio, en Ceuta.
El Año Jubilar se clausurará, para toda la Diócesis, el Domingo 28 de diciembre de 2025, Fiesta de la Sagrada Familia, en la S.A.I. Catedral de Cádiz y en la S.I. Catedral de Ceuta.
No obstante la norma según la cual se puede conseguir solo una Indulgencia plenaria al día (cfr. Enchiridion Indulgentiarum, IV ed., norm. 18, § 1), los fieles que habrán emitido el acto de caridad en favor de las almas del Purgatorio, si se acercan legítimamente al sacramento de la Comunión una segunda vez en el mismo día, podrán conseguir dos veces en el mismo día la Indulgencia plenaria, aplicable solo a los difuntos.
Con todo ello, Mons. Zornoza pide a todos los sacerdotes que, con generosa disponibilidad y dedicación de sí, faciliten a los fieles el aprovechamiento de los medios de la salvación, asumiendo y publicando horarios para las confesiones, en acuerdo con los párrocos, encontrándose en el confesionario, programando celebraciones penitenciales con fechas fijas y frecuentes. Asimismo, invita a todos los fieles a participar en la ceremonia de apertura de este Año Santo y a aprovechar este año de gracia que es el Jubileo.
