La Semana Santa ceutí recobró este Miércoles Santo su esencia más luminosa con la esperada salida procesional de la Hermandad de la Amargura, que volvió a recorrer las calles de la ciudad tras la suspensión, el día anterior, de la Estación de Penitencia de la Hermandad del Encuentro debido a la lluvia y al fuerte viento. En esta ocasión, el sol y el ambiente primaveral acompañaron una jornada en la que la fe y el fervor popular se hicieron presentes desde primeras horas de la tarde.
La Semana Santa ceutí recobró este Miércoles Santo su esencia más luminosa con la esperada salida procesional de la Hermandad de la Amargura, que volvió a recorrer las calles de la ciudad tras la suspensión, el día anterior, de la Estación de Penitencia de la Hermandad del Encuentro debido a la lluvia y al fuerte viento. En esta ocasión, el sol y el ambiente primaveral acompañaron una jornada en la que la fe y el fervor popular se hicieron presentes desde primeras horas de la tarde.
Minutos antes de las 18.00 horas, y entre una notable expectación en la barriada de Villajovita, se abrían las puertas de la Casa Hermandad para dar inicio a una nueva Estación de Penitencia. La Cruz de Guía, primera en cruzar el umbral, marcaba el inicio de un recorrido que volvió a reunir a numerosos vecinos en torno a las imágenes titulares: Nuestro Padre Jesús Caído y María Santísima de la Amargura.
Encabezada por su Hermano Mayor, Jorge Ruiz Bru, la Cofradía inició su desfile procesional con la salida de Jesús Caído, acompañado por los sones solemnes de la Agrupación Musical Jesús Caído y Virgen de la Amargura, que interpretó el himno nacional. Desde balcones y aceras, los ceutíes mostraron su respeto y emoción, rezando en silencio o con lágrimas en los ojos ante la imagen del Cristo con la cruz a cuestas.
Minutos después, era la Virgen de la Amargura quien comenzaba su camino, precedida por su cortejo de penitentes y escoltada musicalmente por la Asociación Músico Cultural Daliense, de la localidad almeriense de Dalias. Llamó la atención el detalle del bastón de mando del Cuerpo Nacional de Policía acompañando a la Virgen, en una muestra de la estrecha vinculación entre la Hermandad y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El recorrido, largo y exigente, permitió a los fieles contemplar escenas cargadas de simbolismo y belleza, como el paso por los Jardines de Argentina, donde las imágenes se fundieron con el paisaje en una estampa digna de recuerdo. Fue también un momento propicio para la reflexión, evocando el sufrimiento de Cristo en su camino al Calvario como imagen viva del dolor humano que se aligera cuando se abraza con fe.
Al filo de las 21.00 horas, la procesión alcanza la carrera oficial, donde una gran multitud aguardaba impaciente. Las cuadrillas de costaleros, con una impecable coordinación, regalaron emotivas chicotás que arrancaron los aplausos del público. Su esfuerzo, envuelto en oración, ternura y respeto, elevó aún más el nivel de una procesión que demostró el vigor y la calidad de la Semana Santa ceutí.
Casi una hora después, sobre las 22.00 horas, la comitiva abandonará la carrera oficial para iniciar el regreso a la Casa Hermandad. Ya en un ambiente más recogido, casi familiar, en el que los hermanos y devotos viven una experiencia más íntima, acompañando a sus titulares con recogimiento hasta su entrada, pasadas la una de la madrugada.
La Hermandad de la Amargura cerrará así una jornada inolvidable, marcada por la devoción, la solemnidad y el esplendor de una tarde que brilló con luz propia. Superada la incertidumbre meteorológica del Martes Santo, la ciudad ya mira al horizonte cofrade con esperanza, mientras la hermandad comienza a pensar, desde hoy, en el Miércoles Santo de 2026.
