El Centro Cultural Estación del Ferrocarril ha acogido esta tarde del 25 de noviembre el acto central de la Delegación del Gobierno por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, haciendo un reconocimiento público al trabajo de quienes sostienen la respuesta institucional frente a esta realidad. Los Reconocimientos Menina 2025 distinguieron a la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer, María Arazuri, y al Centro Penitenciario de Ceuta, representado por su directora, Nonia Velázquez.
El Centro Cultural Estación del Ferrocarril ha acogido esta tarde del 25 de noviembre el acto central de la Delegación del Gobierno por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, haciendo un reconocimiento público al trabajo de quienes sostienen la respuesta institucional frente a esta realidad. Los Reconocimientos Menina 2025 distinguieron a la fiscal delegada de Violencia sobre la Mujer, María Arazuri, y al Centro Penitenciario de Ceuta, representado por su directora, Nonia Velázquez.
La ceremonia comenzó con un minuto de silencio por las mujeres asesinadas este año a causa de la violencia machista. Tras ese gesto, la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, tomó la palabra para recordar que esta violencia mantiene un carácter estructural que atraviesa a toda la sociedad. Señaló que su erradicación exige un compromiso firme y sostenido de todas las instituciones y de la ciudadanía: “Cada caso representa un fracaso de toda la sociedad”, dijo ante un auditorio lleno.
Pérez insistió en que miles de mujeres continúan sufriendo agresiones y que “el silencio también es violencia”. Alertó del riesgo de normalizar situaciones de desigualdad y reclamó una implicación constante que no se limite al 25 de noviembre. Sus palabras incluyeron un recuerdo a las mujeres asesinadas: “Sus historias nos obligan a no rendirnos”. También trasladó un mensaje directo a quienes hoy sufren violencia, recordándoles que “no están solas”.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la entrega de un detalle a un grupo de menores de un centro de acogida por su participación en la elaboración de una gran Menina que presidió el escenario. La música estuvo a cargo de las jóvenes artistas ceutíes Beatriz Miralles y Belén Pino, muy aplaudidas por el público.
El primero de los reconocimientos fue para la fiscal María Arazuri. Antes de subir al escenario, un vídeo proyectado en la sala recogió palabras de sus compañeros, que destacaron su rigor y su compromiso diario. Muy emocionada, Arazuri afirmó que el galardón simboliza a todas las mujeres que han denunciado y a aquellas que ya no pueden hacerlo. “Las víctimas me han enseñado otras miradas”, señaló entre lágrimas. Subrayó además el trabajo conjunto de todos los servicios implicados, desde los cuerpos policiales y los juzgados hasta los equipos psicosociales y los servicios sociales. Cerró su intervención agradeciendo el apoyo de su familia.
El segundo premio recayó en el Centro Penitenciario de Ceuta. Un vídeo previo mostró los programas educativos y terapéuticos que se desarrollan en el centro para prevenir la violencia entre los internos. Tras recoger el reconocimiento, la directora de la institución, Nonia Velázquez, lo hizo extensivo a toda la plantilla y al voluntariado. “Nuestro trabajo consiste en acompañar a los internos y orientarlos en su proceso de cambio”, explicó. Defendió además la importancia de estas herramientas en contextos especialmente complejos y afirmó: “Este premio lo sostengo unos segundos, pero pertenece a todos”.
El acto finalizó con la intervención de Livia Rosales, jefa de la Unidad contra la Violencia de Género, quien recordó que la respuesta frente a esta violencia “va de personas” y que un mundo sin agresiones hacia las mujeres es una urgencia. Dedicó unas palabras a los premiados, resaltando la aportación transformadora del trabajo de Arazuri y el enfoque del Centro Penitenciario. También agradeció la implicación de los menores del Centro de Realojo, cuya energía, dijo, “nos recuerda por qué es imprescindible seguir trabajando por la igualdad”.
La ceremonia cerró así una jornada marcada por el reconocimiento institucional y la reivindicación colectiva de un compromiso que, como subrayaron todos los intervinientes, debe mantenerse con constancia, unidad y determinación.