Hay una pregunta que empieza a hacerse cada vez más en Ceuta: ¿dónde está Javier Celaya? Porque cuando una ciudad atraviesa una situación como la que hemos vivido, cuando miles de personas llegan de forma descontrolada, cuando los ceutíes sienten que su ciudad está desbordada y cuando toca dar la cara ante Madrid, lo mínimo que se espera de un diputado es precisamente eso: que dé la cara.
Hay una pregunta que empieza a hacerse cada vez más en Ceuta: ¿dónde está Javier Celaya? Porque cuando una ciudad atraviesa una situación como la que hemos vivido, cuando miles de personas llegan de forma descontrolada, cuando los ceutíes sienten que su ciudad está desbordada y cuando toca dar la cara ante Madrid, lo mínimo que se espera de un diputado es precisamente eso: que dé la cara.
¿Para qué queremos un diputado en el Congreso si no lo vemos defendiendo a Ceuta con uñas y dientes? Un diputado no está para calentar un escaño, levantar la mano cuando toca votar y poco más. Está para ser la voz de los ceutíes, para explicar en Madrid lo que realmente está ocurriendo aquí y para exigir al Gobierno soluciones contundentes. Y si Celaya va a ser de esos políticos que ni pinchan ni cortan, que pasan de puntillas mientras su ciudad reclama respuestas, quizá debería plantearse si su sitio está realmente en el Congreso.
Ceuta necesita representantes que se peleen políticamente por ella, que incomoden cuando sea necesario y que no tengan miedo a levantar la voz. No se trata de faltar al respeto ni de hacer ruido por hacer ruido, sino de tener la contundencia suficiente para que nadie en Madrid pueda decir que no sabía lo que estaba pasando. Porque los ceutíes no necesitan espectadores: necesitan defensores.
Y uno no puede evitar acordarse de otros tiempos, de cuando Paco Antonio González Pérez ocupaba responsabilidades y defendía su tierra con una personalidad y una contundencia que hoy muchos echan de menos. Podía gustar más o menos, pero nadie podía decir que no tenía claro de qué lado estaba cuando tocaba defender a Ceuta. Esa es la clase de representantes que una ciudad como esta necesita cuando vienen mal dadas.
Así que la pregunta sigue ahí, esperando una respuesta: ¿dónde está Javier Celaya? Porque Ceuta necesita voces fuertes en Madrid, no diputados invisibles. Y si el cargo le viene grande o no está dispuesto a defender a su ciudad como esta situación exige, quizá lo más honesto sea apartarse y dejar paso a quien sí esté dispuesto a hacerlo.