Si a Pablo Casado le queda algo de dignidad, debería reflexionar y aceptar lo que ya le han transmitido los afiliados. El actual líder del PP, ese hombre de máster y carrera en tiempo récord, ha provocado desde que llegara a la presidencia del PP que este partido haya perdido su identidad, dejando una más que evidente debilidad como líder, que intenta camuflar a través del juego sucio, tal y como ha quedado evidenciado en este asunto que ha saltado a la palestra con Isabel Díaz Ayuso.
