En la actualidad, la celebración de la Primera Comunión parece haberse transformado en un espectáculo de lujo más que en una ceremonia religiosa y familiar. El gasto medio de alrededor de 5.000 euros para este evento es, sin lugar a dudas, una verdadera barbaridad. Es hora de reflexionar sobre el verdadero propósito de esta ceremonia y reconsiderar nuestras prioridades como sociedad.
