El presidente Sánchez ha vuelto a insistir en la necesidad de llegar a un acuerdo sobre los menores extranjeros no acompañados (MENAS), y para ello ha convocado a las ONG, en un intento de mostrar el esfuerzo del Gobierno para encontrar una solución al problema. Sin embargo, no es la primera vez que escuchamos esta retahíla. El discurso sigue siendo el mismo: hay que proteger a los menores, integrarlos en la sociedad y garantizar sus derechos. Pero, ¿de verdad es eso lo que están logrando?
