Cuando se va la luz en Ceuta, lo sufrimos todos, pero lo paga —literalmente— el consumidor. Y no es justo. En otras partes del país ya se están alzando voces que piden una bajada del IVA de la factura eléctrica para que los apagones no repercutan en el bolsillo de quienes nada tienen que ver con las averías o los cortes. Aquí deberíamos tomar nota, y no solo eso: deberíamos ir más allá.
