El pasado martes, un hombre resultó herido por la caída de una cornisa de la azotea de un céntrico edificio. Fractura de cráneo y evacuación a Málaga ha sido el resultado. Ahora parece que los ceutíes no solo debemos temer dejarnos los dientes en el suelo y rompernos los huesos por las losetas deslizantes, sino que últimamente el desprendimiento de cascotes en edificios se ha convertido en una constante.
