Se ha convertido en algo habitual durante estos días la aparición de vídeos en las redes sociales o de quejas de ciudadanos sobre las frecuentes colas que se están produciendo en la frontera del Tarajal.
Se ha convertido en algo habitual durante estos días la aparición de vídeos en las redes sociales o de quejas de ciudadanos sobre las frecuentes colas que se están produciendo en la frontera del Tarajal.
La realidad de Ceuta no se entiende desde un despacho en Madrid o Bruselas si no se pisa el asfalto de una ciudad que, por geografía y destino, se ha convertido en el termómetro de la conciencia europea. Nuestra ciudad se enfrenta día si y otro también a cifras que desbordan cualquier previsión lógica, situándonos en ese estado de emergencia casi permanente que parece haberse vuelto crónico.
El Área Sanitaria de Ceuta vuelve a anunciar, con solemnidad institucional y abundancia de palabras, la firma de un nuevo Acuerdo de Gestión para 2026. Un documento cargado de ejes estratégicos, indicadores, planes, metas, evaluaciones periódicas y declaraciones de compromiso que, sobre el papel, suenan impecables. Sin embargo, para la ciudadanía ceutí, todo este despliegue retórico empieza a resultar tan conocido como estéril.
Durante estos próximos días la mayor parte de la actividad en los distintos sectores se verá paralizada por las fiestas navideñas. Sin duda, se trata de los momentos para las reuniones familiares y para desconectar de la vida laboral de cada uno.
En los últimos días hemos asistido a largas colas en el embolsamiento de Loma Colmenar de vehículos que pretendían cruzar la frontera del Tarajal.