Hace ya casi 8 años - el equivalente a dos legislaturas - que empezó este camino. Un camino muy complicado en el que hemos atravesado una dura crisis que nos ha obligado a esforzarnos al máximo por mantener los derechos de los trabajadores. Una etapa en la que, como trabajadores, hemos sufrido los mayores recortes de la democracia, y en la que el paro y la precariedad laboral han azotado con fuerza a todo el país y, por supuesto, a nuestra Ciudad. Ha sido una etapa dura, en la que además ser Sindicalista ha sido muy complicado, debido a que la campaña de descrédito contra las organizaciones sindicales ha sido voraz y desmesurada, algo lógico, si tenemos en cuenta que somos un obstáculo en las políticas de recortes, pero que sin duda ha puesto más difícil el desempeño de nuestra labor.
