La irrupción de la pandemia por el virus SARS Cov-2 nos ha colocado ante la evidencia del impacto en la salud global de una zoonosis provocada, según las investigaciones más fiables, por el salto de una coronavirus desde un animal salvaje al humano. Esto viene sucediendo con relativa frecuencia en las últimas décadas y viene a confirmar las reiteradas advertencias de la OMS sobre los efectos del cambio climático, y la consiguiente pérdida de biodeversidad, sobre la salud humana.
