Una cadena de hechos deplorables están continuamente golpeando lo más profundo de nuestras conciencias de ciudadanos, y no dejan de socavar los pilares básicos que sustentan las reglas esenciales del comportamiento ético de instituciones, organizaciones, entidades y personas relevantes, que rompen el modelo de honestidad que deberían mantener y defender, por sus especiales relaciones con los ciudadanos.
