Tenemos que entender la política como la máxima expresión del compromiso con tu país y con tus conciudadanos. Quien se dedica a la política lo hace, y lo debe hacer, por y para los demás. La mejor forma de legitimar la acción política es reivindicar, y exigir, ejemplaridad a los servidores públicos. Por eso debemos emplear toda la contundencia contra aquellos cuyos actos de corrupción menoscaban la confianza de los españoles en nuestra democracia representativa y deterioran la imagen de nuestro país.
