La verdad es que la crítica nos la ha servido en bandeja un senador de la todopoderosa Norteamérica, quien o no se entera o está mal asesorado por sus lacayos ingleses, trileros históricos que siguen conservando ese deseo de humillar y menospreciar todo lo que huela a español. Esta vez ni la más rancia diplomacia ha podido evitar que a estos se les vea bien el plumero, con lo que se hacía necesario que por parte española se les enviase un mensaje claro y contundente, aunque claro está, para que eso ocurra habríamos de tener un gobierno fuerte y no esta pantomima gubernamental que ni está ni se le espera.
