Todavía recuerdo el libro que me regaló mi tío Lorenzo Lechuga, primer Secretario General del Partido Comunista y de Comisiones Obreras en Melilla. Una persona de ideas, que trabajaba de noche en la panadería, por la mañana en la Asamblea y por la tarde en el sindicato. Una persona que huyó, estuvo encarcelado y tuvo el apoyo siempre de mi tía, su mujer, una feminista e impulsara de los conceptos de libertad y dignidad en unos tiempo donde la feminización de la política apenas existía.
