Las puñetas son las puntillas que entre otros profesionales llevan los jueces en la bocamanga de sus togas. La expresión “vete a hacer puñetas” nació a principios del siglo XIX en Madrid y significa literalmente “vete a la cárcel”. Las puñetas y todos los trabajos de encaje las hacían las mujeres en la cárcel madrileña de mujeres “Casa Galeras”. Su elaboración suponía un trabajo complicado, monótono y fatigoso para las condenadas. El juez Llarena ha mandado “a hacer puñetas” a buena parte de los cabecillas de la rebelión catalana. La detención de Puigdemont en Alemania y el auto de procesamiento para todos los encausados abre definitivamente la puerta al principio del fin de la rebelión. El Poder Judicial, con magnífica ayuda de Policía y Guardia Civil, anda poniendo a cada cual en su sitio en este desafío a nuestra democracia. En los últimos meses hemos descubierto que esos que llevan las puñetas hacen más por el país que aquellos que llevan sus riendas.
