Cuando una obra cultural, como la que comentamos, consta o ha llegado a cincuenta tomos, casi cuarenta y nueve mil páginas, aproximadamente veintidós millones de palabras, en su dimensión escrita. Quizás haya que realizar una serie de reflexiones, del por qué de su existencia, y de por qué, hasta ahora, es como si no existiese en los vericuetos de los laberintos culturales.
