En esta época de estado de alarma, y a pesar de los antecedentes de las epidemias de MERS (SARS-Cov) o síndrome respiratorio del Oriente Medio (2003-2004) y de la gripe A (H1N1) (2009 a 2010), corremos el riesgo de pensar que la epidemia de coronavirus o SARS-Cov2 es algo nuevo para nuestra sociedad. La memoria suele ser corta, y quizás por ello debemos recordar que el SARS-Cov de 2003, el cual desde su reservorio original en los murciélagos saltó a los humanos a través de los gatos zigueta, se difundió igualmente por Asia, Europa y América del Norte, con una tasa de letalidad de un 10% en la población general y de un 43% en pacientes de más de 60 años, si bien el 83% de los casos se registraron dentro de China.