El de Portoplano aquella mañana abrió las hojas de un nuevo libro. Y siempre ya pensaba, qué tendrá de verdad y de demostración, qué tendrá de bondad y de bien y de error moral. Al final, un libro o cualquier otra actividad o hecho o ente cultural, es simplemente el entrar en una conciencia. Y empezó a mirar y leer las tapas y la contraportada, las pequeñas descripciones y las imágenes…
