La sección sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha juzgado este miércoles a A.A.G. y a R.S.S. acusados por fiscalía de premeditar la compra de 73 kilos de hachís en Marruecos para lo que adquirieron, aquella misma mañana en la que fueron detenidos, una embarcación en el Puerto Deportivo de Ceuta. Según ha defendido el ministerio público, los acusados viajaron con ella hasta Marruecos de dónde salieron con tres neveras llenas de hachís en la popa de la embarcación. Al verse sorprendidos por la Guardia Civil, ambos habrían arrojado los fardos al mar. Los agentes recuperaron las tres neveras que contenían 73.345 gramos de hachís. Según el escrito de acusación, la droga intervenida por la Guardia Civil habría alcanzado en el mercado ilícito un valor de 117.352 euros. El ministerio fiscal ha solicitado 6 años de prisión para A.A.G. y 5 años para R.S.S. Además, ambos se enfrentan a una multa de 352.057 euros cada uno.
La defensa de los acusados ha solicitado al ministerio público que contemple el reconocimiento de los hechos realizado por A.A.G. desde el periodo de instrucción. El objetivo es que se rebaje la pena de seis años que fiscalía pide para este acusado. En su testifical de este miércoles, A.A.G. ha reiterado que “engañó” a R.S.S. diciéndole que lo acompañara a Ceuta para “arreglar los papeles de un barco” que se había comprado y “para ir a pescar” posteriormente. “Pensé que si me acompañaba sería más disimulado y más si había alguien pescando”, ha explicado A.A.G.
“Me dijo que la droga iba en la cabina y que la sacara”
Ambos han sostenido que R.S.S. no tenía conocimiento de que la droga se encontraba en la embarcación hasta que la Guardia Civil les interceptó. “Entonces A.A.G. me dijo que había droga en la cabina y que la sacara. Yo saqué las neveras y me pidió que las tirara pero yo no lo hice”, ha declarado R.S.S.
La defensa ha pedido la libre absolución de R.S.S. sosteniendo que fue engañado por A.A.G. y que no ha quedado acreditado en el juicio su conocimiento ni su participación de forma activa en el delito.
Frente a la versión del ministerio público, los acusados han sostenido que la noche anterior a los hechos se alojaron en una pensión de la Almadraba y que a la mañana siguiente R.S.S. se despertó a las nueve de la mañana solo en la habitación no encontrándose con A.A.G. hasta tres horas más tarde. Que en el momento de llegar al puerto deportivo R.S.S. va a comprar cebo para pescar en una tienda que le indica A.A.G y que después se reúnen en el barco que A.A.G. le señala como punto de encuentro. A.A.G. ha indicado que la droga se la da “un hombre en el Puerto Deportivo de Ceuta”. Además, ambos sostienen que desde Ceuta salieron a pescar y que después pretendían poner rumbo a Algeciras.
A.A.G. se ha prestado a contestar a las preguntas de la fiscalía y de la defensa mientras que R.S.S. sólo ha respondido ante su abogado.
“¿Cómo alguien ve tres neveras en la popa de un barco y no pregunta?”
Fiscalía ha subrayado contradicciones en sus testimonios porque mientras uno dice que a las 11.00 de la mañana se reencontraron en la pensión otro sostiene que fue en un cafetín cercano a ésta. Ambos han testificado ser vecinos y conocidos de siempre y fiscalía ha obtenido un no por respuesta al preguntarles si tienen cada uno el teléfono del otro. Además, el testimonio de los dos guardias civiles que participaron en la interceptación de la embarcación ha servido al ministerio fiscal para afirmar que ninguno de los agentes ha dicho ver que los acusados estuvieran pescando ni sacando fardos de la cabina. En base a esto, fiscalía ha cuestionado en la sala cómo alguien ve tres neveras en la popa del barco en el que viaja y no pregunta qué son. Por otra parte, el ministerio público ha afirmado que el hecho de que R.S.S. no haya querido responder a sus preguntas es significativo.
En su alegato final, la defensa ha sostenido que las contradicciones indicadas por el ministerio público son sólo “inexactitud” achacable a los seis meses transcurridos desde el día de los hechos juzgados. Además, ha dicho que no son “de entidad”: “Desayunar o no no es relevante”, ha dicho el abogado defensor. Por otro lado, la defensa ha destacado que en la embarcación fue encontrado diverso material de pesca y que “puede haber miles de motivos para que no tengan el teléfono uno del otro”. En cuanto a la testifical de los Guardias Civiles, el abogado defensor ha sostenido que en la persecución perdieron de vista a la embarcación un tiempo. “Suficiente para que hubieran sacado los fardos de la cabina”, ha dicho el abogado defensor.
Por último, el testimonio de los guardias civiles no ha aclarado si uno o los dos arrojaron los fardos por la borda. Mientras que uno de los agentes ha afirmado creer que fue sólo uno aunque no sabría decir quien, el otro guardia ha señalado que pensaba haber visto a los dos arrojándolos. En este sentido, la defensa ha alegado que no queda probado que R.S.S. participara arrojando nada por la borda, “y si lo hubiera hecho”, ha puesto en duda la defensa, “podría haber sido por miedo a verse envuelto en un delito”.
R.S.S. ha hecho uso de su palabra antes de que el caso haya quedado visto para sentencia. Ha afirmado dirigiéndose a los magistrados: “Nunca había venido a Ceuta en mi vida y acepté la invitación para pescar porque me hacía mucha ilusión”.
