El Santo Crucifijo de los Afligidos, una de las imágenes de mayor devoción de la ciudad, fue trasladado este miércoles desde su capilla del Baluarte de los Mallorquines hasta el Santuario de Nuestra Señora de África, donde los fieles pudieron despedirse de la talla antes de su marcha a Sevilla para ser sometida a un proceso de restauración.
