Entre 2019 y 2023, nuestro mundo ha sido testigo de profundas transformaciones derivadas de toda una serie de eventos y crisis inesperadas que la sociedad global ha tenido que enfrentar. Desde una crisis de salud pública hasta confinamientos a nivel internacional, pasando por un nivel de inflación histórico, una devastación ambiental alarmante y desafíos en el ámbito de los derechos humanos –como la guerra en Ucrania y los constantes flujos migratorios que no pocas veces saltan a los medios de comunicación por las vidas que pierden quienes intentan llegar a Europa buscando nuevas oportunidades para vivir, o huyendo de las guerras que sangran sus territorios de origen- estos acontecimientos turbulentos han puesto de manifiesto la fragilidad de nuestras estructuras globales, reconfigurando nuestra forma de vida y recalibrando aquello que más valoramos.