Los cambios normativos de 2023 y 2025 para limitar las llamadas comerciales no deseadas no han terminado de funcionar. Básicamente por la falta de mecanismos efectivos para identificar al responsable y poder actuar de una forma sencilla contra él. Lamentablemente, tampoco lo hará la nueva Ley de Servicios de Atención al Cliente (SAC): aunque la norma introduce avances importantes, no supone el fin del spam telefónico, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).