Cada año, la lengua española nos regala un término que marca la conversación pública. En 2024, la Real Academia Española ha optado por "DANA", un concepto técnico meteorológico que, aunque relevante, parece quedarse corto frente a otras palabras que han copado titulares y tertulias. ¿No sería más apropiado elegir términos como "corrupción", "juzgado", "Moncloa", "hermano", "Sánchez" o incluso "Begoña"? Estas palabras no son sólo vocabularios: son reflejos de una realidad que incomoda y definen nuestro panorama político y social.
