Cinco años dan para mucho, también para sacar cuentas incómodas. El balance de la lucha antiyihadista deja cifras que llaman la atención: 37 menores detenidos, 116 expulsados y, al mismo tiempo, ningún plan de atentado inminente detectado. Sobre el papel, suena a éxito: se actúa antes de que el problema estalle. Pero, visto de cerca, también abre preguntas sobre qué estamos viendo exactamente y cómo lo estamos interpretando.
