No deja de ser asombroso cómo, en pleno 2024, seguimos enfrentándonos a situaciones que desafían toda lógica. Que el SEPE mande a unas 70 personas para cubrir una oferta de trabajo y que 50 de ellas no hablen español es, como mínimo, surrealista. ¿Cómo se supone que estas personas van a entender las instrucciones de un empleo en el que, presumiblemente, el idioma es esencial?