La situación en las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla es un ejemplo más de cómo la política exterior de España, especialmente bajo gobiernos socialistas, ha sido un terreno fértil para la sumisión y la complacencia con Marruecos. Es preocupante observar cómo Pedro Sánchez y su equipo han optado por una estrategia de silencio y cesión, frente a lo que claramente es un bloqueo orquestado por Mohamed VI para imponer sus intereses y reforzar su control sobre nuestras ciudades autónomas.