Es difícil creer que a estas alturas sigamos viviendo en Ceuta como si estuviéramos en otra época, con cortes de luz, normalmente en la periferia aunque esta vez haya sido en el centro, que dejan a la ciudad a oscuras durante horas. No es la primera vez, ni mucho menos la última, que nos enfrentamos a esta situación. Pero lo más indignante es la inacción de quienes tienen en sus manos la solución. ¿De verdad nadie puede arreglar esto?