La ministra de Sanidad, Mónica García, ha pisado Ceuta 18 días después de que Marruecos desatara una operación de guerra híbrida contra España. Llega tarde, con un discurso que habla de “tensión asistencial” y niega el colapso, mientras los trabajadores y trabajadoras de la sanidad ceutí arrastran una presión extrema y la ciudad soporta unas condiciones que ya son insoportables.

