Quizás hay algo dentro de mí que me impide dejar de escribir, es esa voz del interior que dice que, aunque existan personas que jamás lo entenderán, nunca debes de dejar de hacer aquello que te sale de lo más profundo del corazón. Sí, corazón. Algunas personas señalarán que utilizo mucho esa palabra, pero jamás quiero dejar de hacerlo y si, por casualidad, algún día me convierto en una mujer manipuladora, fría, distante y que juega a pensar en mis propios intereses, vendiéndome a la primera persona que me ofrezca algo, aunque antes me haya criticado o puesto la zancadilla, dejaré de pertenecer, por voluntad propia, a un partido político que tiene historia de personas que, incluso, han dado la vida por defender unos ideales. ¿Por qué? Porque entenderé que el PSOE me queda grande.