En 1956, la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal de la Infancia que se dedicara a la fraternidad y a la comprensión entre los niños y las niñas del mundo entero y, desde que se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1989, convirtiéndose así en el instrumento de Derechos Humanos más ampliamente refrendado en la historia de la humanidad, se declaró el 20 de Noviembre como el Día Internacional de la Infancia.
