Hay que valorar cada medida o idea o concepto, tanto teórico o práctico que tengamos del mundo o de nosotros mismos, si sirve para el bien de la humanidad y del mundo y de nosotros mismos, o por si el contrario es una especie de enorme rémora para la sociedad, para nosotros mismos, para la humanidad. Hay que hacerlo, cada uno, con sus posibilidades, con sus fundamentos, con su racionalidad, con su prudencia, sin aspavientos, con mesura. Porque puede una gran medida parecer muy positiva, y ser después en el desarrollo muy negativa. Podemos autoengañarnos en los conceptos y en las prácticas…
