La reciente declaración del portavoz del Gobierno, Alejandro Ramírez, sobre las entradas irregulares en Ceuta nos recuerda una vez más la urgencia y la complejidad de abordar esta situación. La presión que enfrenta la ciudad debido a la llegada de menores no acompañados es innegable, y exige respuestas inmediatas y efectivas por parte de las autoridades pertinentes.