Nuestros montes, desde García Aldave hasta el Hacho, son el pulmón de Ceuta, pero también nuestra mayor responsabilidad. Con la subida de las temperaturas a la vuelta de la esquina, no podemos permitirnos el lujo de la improvisación. Los incendios no se apagan en agosto; se previenen ahora, cuando el clima todavía nos da tregua.
