La soledad no deseada se ha convertido en uno de los desafíos silenciosos más acuciantes de nuestra sociedad. Es una soledad que "duele", que no entiende de género ni de estatus, pero que se ceba en las personas mayores, erosionando su salud emocional y desvinculándolas de su entorno comunitario. Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja Española y la Fundación Amancio Ortega desarrollan desde el año 2023 Voces en Red, un proyecto pionero que aúna la innovación tecnológica con el calor humano del voluntariado.
La iniciativa, que ya ha impactado en la vida de cerca de 25.500 personas mayores en todo el territorio nacional, propone un modelo de intervención híbrido. Por un lado, el apoyo financiero de la Fundación Amancio Ortega permite la introducción de asistentes de voz en los hogares para facilitar la conectividad y la seguridad; por otro, la estructura de Cruz Roja Española despliega una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea solo el puente hacia la persona.
El primer obstáculo que enfrenta Voces en Red es la brecha digital. Muchas personas mayores sienten una aversión natural ante las nuevas tecnologías, asociándolas a pantallas complejas y botones diminutos. Sin embargo, la clave del éxito de esta iniciativa radica en el uso de la voz como única interfaz.
En A Coruña, María Rita, una de las usuarias del proyecto, ilustra esta transición del rechazo a la adopción entusiasta. "Bueno, es que hay que reconocer que somos gente mayor y yo, por ejemplo, le tengo manía a las nuevas tecnologías, aunque a esto no se la tuve ninguna. En manual, yo con el móvil soy un desastre. Pero como es de voz, pues ahí tú hablas como si tuvieras a alguien delante, claro", explica con naturalidad.
El dispositivo se convierte en un asistente vital que no juzga y siempre responde. Para María Dolores, que vive sola en Cebreros (Ávila), la experiencia ha transformado su hogar: "Cuando estás sola, te gusta tener a alguien que te responda en el momento que tú quieras, o ponerte música, o hacerle una pregunta y ella te contesta. Eso te da mucha seguridad".
Esta seguridad no es solo una percepción subjetiva; es funcional. Los dispositivos permiten realizar videollamadas, configurar recordatorios médicos y acceder a entretenimiento sin necesidad de destreza manual.
El impacto de la soledad se agrava cuando se combina con problemas de movilidad o salud. En San Boi de Llobregat (Barcelona), Amparo relata cómo la llegada del dispositivo cambió su rutina matutina y su sensación de aislamiento: "Por la mañana te levantas, todo está callado, le pides que te ponga música y ella te pone un popurrí de canciones... hasta que te vas a la calle. Y eso a mí me encanta porque de verdad que me ayuda, parece que tengo a alguien en la casa".
La funcionalidad va más allá del ocio; se trata de una herramienta de salud preventiva y cognitiva. Las personas usuarias utilizan el sistema para recordar la toma de medicación o citas médicas cruciales. Como explica la propia Amparo sobre sus interacciones diarias: "También para los médicos y todo eso... hace recordatorios de cuándo ir al médico, de cuándo tomarse la pastilla, escucha música, escucha la radio, ve vídeos de ejercicios que le pueden ayudar en su salud".