La combinación de diversos factores como el incremento de precios de alimentos, el impacto socioeconómico de la pandemia, los desastres asociados a la crisis climática y el conflicto en Ucrania impactan negativamente y de forma exacerbada en el bienestar y la economía de la población, especialmente en la más vulnerable. Como consecuencia, se genera mayor estrés y angustia al no poder cubrir las necesidades básicas, además de generar un mayor temor al futuro.