Los árboles ayudan a combatir las altas temperaturas en las ciudades, donde el efecto de la isla de calor urbana dispara los termómetros en verano. Un equipo científico de la Universidad de Granada, en el marco del proyecto BIOCITREES, ha estudiado cómo la vegetación mejora la salud humana y la biodiversidad, enfría el microclima y es sostenible frente al cambio climático.