"La Organización Mundial de la Salud considera la contaminación atmosférica como una de las más importantes prioridades mundiales en salud. De hecho, en un informe reciente estima que la contaminación es responsable del 1,4% de todas las muertes en el mundo. En este sentido, hay que subrayar cómo las consecuencias del calentamiento global, tales como los fenómenos meteorológicos catastróficos, la variabilidad de los climas, que afecta a los suministros de agua y alimentos, los cambios de la distribución de los brotes de enfermedades infecciosas o las enfermedades emergentes y reemergentes relacionadas con los cambios de los ecosistemas, ponen en riesgo la salud. Asimismo, el aumento de los viajes, del turismo, del comercio y de la migración incrementan el riesgo de introducción accidental tanto de los vectores transmisores de enfermedades, como de los agentes patógenos. Por ello, se hace imprescindible la puesta en marcha de un compromiso globalmente vinculante para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero y estabilizar el clima mundial, siendo uno de los principales puntos del acuerdo la protección de la salud y el bienestar, lo que se conseguirá fortaleciendo los sistemas de salud para adaptarlos al cambio climático y educando a la población".