Durante buena parte del año, las escobillas del limpiaparabrisas apenas trabajan. En muchas zonas de España pueden pasar semanas sin una gota de agua, y el conductor solo recuerda que existen cuando un chaparrón le obliga a encenderlas en plena autovía. Si en ese momento dejan un arco de agua justo a la altura de la vista, ya no hay solución inmediata.